Desde pequeños nos hicieron saber que era muy importante que antes de salir de casa, tomar nuestro desayuno. Muchos lo hacemos de forma mecánica y atropellada sin darle el espacio de tiempo debido al ritmo de vida actual.
En consulta con nuestros pacientes, nos hemos dado cuenta que es alarmante la cantidad de personas que no realizan éste importante tiempo de comida, ya sea por falta de apetito, falta de tiempo o falta de costumbre. En otras ocasiones sí lo realizan pero los alimentos que en él incluyen no son los mejores para empezar con energía el día.
Y es que el desayuno es el alimento más importante del día, aquél que nos ayuda a que nuestro cuerpo despierte y arranque con las funciones metabólicas para que nuestro organismo funcione correctamente durante el resto de las horas que permanecerá en actividad constante.
Nuestro cuerpo a pesar de que estemos dormidos también tiene un gasto de calorías pues muchas de las funciones vitales están trabajando mientras dormimos, por ejemplo hay liberación de hormonas, utilización de nutrimentos, regeneración de tejidos, respiramos, nuestro corazón y cerebro están trabajando, entre muchas otras funciones que provocan un gasto calórico.
Todas estas calorías que se gastan se deben reponer con el desayuno. El cuál no debe aplazarse en tiempo como usualmente se hace.
Pero ¿cuáles son los alimentos indicados para un buen desayuno? Es importante que como en cada tiempo de comida se incluyan alimentos de los 3 grupos (frutas y verduras, cereales, leguminosas y alimentos de origen animal). Todo esto con la finalidad de que nuestro desayuno sea completo y en el podamos obtener los nutrimentos importantes que necesitamos.
Quizá si no tenemos el hábito de realizar nuestro desayuno, al principio nos podrá costar trabajo, puede ser que no nos de apetito al intentarlo, pero es una práctica que vale mucho la pena ya que al saltarnos el desayuno, nuestro metabolismo no hecha a andar los mecanismos naturales de los que hablábamos al principio, pero si los de alerta porque supone que hay hambruna y esto lo somete a estrés. En esta condición nuestro cuerpo libera sustancias que lo hacen más lento, lo ayudan a almacenar calorías en forma de grasa y a obtener energía de sustancias de las que no debería. Es común que haya mal humor, dolor de cabeza, cansancio, sueño, estreñimiento, desnutrición, entre otras consecuencias.
Así que vale la pena intentarlo y adoptar este nutritivo hábito en nuestra vida diaria, sobretodo transmitirlo a los más pequeños de nuestras familias, ya que además se encuentran en constante crecimiento y desarrollo. Los ayudará a mantenerse alertas y a mejorar su rendimiento escolar.
Y tú, ¿ya desayunaste?

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