Corrupto, fanfarrón y prepotente son sólo algunos de los adjetivos de los que se hizo merecedor Carmelo Mendieta, quien ocupara la presidencia municipal de Corregidora hace apenas dos años y medio. Y es que en su corto periodo de gobierno, hizo casi tantas enemistades como la cantidad de dinero que “tomó prestadas” de las arcas del ayuntamiento.

Nadie pensaría que este hombre, de orígenes humildes, en San José de los Olvera, y reconocido ampliamente por sus esfuerzos para sacar adelante a su familia, se convertiría en el gran saqueador y deleznable figura que es hoy.
En 2006, cuando buscaba la candidatura de presidente municipal del lado de su partido, el Revolucionario Institucional, ya corrían rumores de su adicción a las drogas, pero no fue esto lo que impidió que subiera al pódium, sino la falta de medios económicos. Dedicó los tres años de gobierno de Germán Borja García para hacer alianzas políticas con personajes importantes y, ya conectado, pudo presentarse como candidato en 2009.

Tanto los habitantes de Corregidora como los militantes de su partido creían haber triunfado con Carmelo Mendieta como nuevo alcalde. Pronto, las actitudes de este los hicieron darse cuenta de lo contrario, no sólo continuó relacionándose con personajes a los que se les conocía su adicción a narcóticos, sino que además, comenzó a despilfarrar a la primera oportunidad que se le presentaba.

Su familia misma fue gran causante de problemas, a sus hijos se les ha tachado de prepotentes por varios funcionarios del ayuntamiento y pobladores de Corregidora y no sólo eso, su hijo Bryan estaba metido hasta el cuello en actividades delictivas, de narcomenudeo y consumo de drogas. ¿La respuesta de Carmelo Mendieta al cuestionársele? “Él es mayor para hacerse cargo de sus fallas, yo no voy a protegerlo”. Además de una gran irresponsabilidad, esto probó ser una gran mentira, pues su padre continuó solapándolo con el poder que le brindaba su posición. Incluso dicen que los policías municipales en Corregidora tenían la orden expresa de protegerlo y encubrirlo.

Y parece que finalmente sus errores lo alcanzan, pues aunque se fue impune, actualmente es juzgado por presunto desvío, de los casi 400 mil pesos que fueron gastados para la construcción de su domicilio particular, el famosísimo rancho “La Princesa”. La sanción consistió en una inhabilitación de 20 años para ejercer cualquier cargo público en el estado de Querétaro, una multa de 600 mil pesos y resarcir los daños por 398 mil pesos al municipio de Corregidora.

Esto, por supuesto, si no es que consigue escapar de nuevo a la justicia, y seguir haciendo de las suyas, idea no tan descabellada, si se mira hacia el 14 de febrero pasado, cuando estuvo presente en el registro de Javier Ortega. Todo indica que Carmelo Mendieta estará involucrado directamente en la campaña de Ortega, lo cual a todas luces, es un pésimo comienzo de campaña, manchada por los antecedentes de fraude, extorsión y autoritarismo. ¿Será que Ortega y Mendieta tienen más en común que sólo el partido?

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