De acuerdo a cifras publicadas por el Banco de México, el endeudamiento externo bruto del país alcanzó una cifra sin precedente, 456 mil 251 millones de dólares, es decir, que en el primer trimestre de 2019 se elevó hasta 9 mil 519 mdd.
Esto considerando el contexto del país, en el cual existen dudas y preocupación sobre la disponibilidad de recursos para el financiamiento de los programas que el gobierno federal busca implementar, así como la calificación de la deuda soberana del país.
Con esta elevación de la deuda externa se encienden semáforos amarillos, tomando encuenta que uno de los principales catalizadores fue la compra de extranjeros de papel de deuda , emitidos por el gobierno mexicano en el mercado local por hasta 6 mil 715 mdd, lo que elevó su saldo a 115 mil 208 mdd sólo el primer trimestre del año.
La tenencia de extranjeros, de acuerdo a normas internacionales que sigue el Banco de México, en papeles como los bonos M, Cetes, Udibonos y Bondes D, se debe tomar como deuda externa.
El mayor crecimiento de la deuda externa resultante del apetito de extranjeros por papel de deuda denominado en pesos, es un signo de la confianza en México y resulta más manejable dado que se tienen un mayor control par parte del gobierno mexicano, aunque no deja de preocupar debido a la volatilidad que puede tener este tipo de recursos.
Otro aspecto que también preocupa se refiere al aumento del endeudamiento del Gobierno Federal y de las empresas denominadas paraestatales.
También se toma en cuenta que dos entidades aumentaron su nivel de deuda en 2 mil 111 y 2 mil 185 millones de dólares en el primer trimestre de este año, lo cuales mostraron una tasa de crecimiento de 2.20 y 2.31 por ciento con respecto al trimestre anterior en cada caso.
Los requerimientos financieros tanto del Gobierno Federal como de Pemex pueden presionan al resultado de las finanzas públicas en lo general, lo cual puede llevar a caer en la tentación de incrementar los recurso vía endeudamiento externo, ante la estrategia de no realizar, por el momento, una reforma fiscal y mantener bajo control a los aumentos de precios en los bienes y servicios públicos.
La política de financiamiento, para ser sustentable, no se debe hacer descansar solamente en el pilar de la austeridad y el combate a la corrupción.
La deuda externa bruta de México representó el 36.5 por ciento del total del tamaño de la economía en el primer trimestre del 2019, menor al 37.7 por ciento del cierre del 2018. Sin embargo esto se puede deber, en buena parte, a que el PIB en dólares se vio favorecido por la recuperación del peso, lo que compenso en buena parte la caída de 0.2 por ciento en la actividad productiva en el arranque del año.







